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jueves, 30 de mayo de 2019

Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)



Recuerdo con nostalgia la llegada de los Aguiluchos Cenizos (Circus pygargus) a los verdes campos de cereal, su grácil vuelo mecido por la brisa daba una nota de color a la gran extensión verde. Estas ligeras rapaces que escrudiñan a escasos metros cada palmo de terreno eran habituales en nuestros campos hace pocas décadas. Pero por desgracia llevo soñando con la foto del bello y elegante macho de aguilucho cenizo muchos años, mas de los que me hubiese gustado. Posiblemente la utilización de pesticidas y la moderna agricultura sean las causas por las que los aguiluchos y otras aves esteparias están desapareciendo.
Esta primavera como las anteriores y animado también por un gran amigo he vuelto a salir a la estepa para realizar trabajo de campo y localizar a estas aves con el fin de fotografiarlas. Parece que este año a sido el mío, ya que en la primera salida pude contemplar los vuelos prenupciales de una pareja que parecía querer asentarse en un gran campo de cebada. Muchas son las tardes que he pasado prismático en mano, siguiendo el errático vuelo de los cenizos, hasta que por fin pude corroborar que habían decidido emplazarse en ese territorio.
Los días siguientes fueron duros, colocando posaderos, esperando que fuesen aceptados por las aves, posteriormente emplazando un hide bien camuflado, con la esperanza de que no llamase mucho la atención. Luego han llegado los madrugones, en esta época amanece muy pronto y los aguiluchos son madrugadores, así que no me ha quedado mas remedio que madrugar si quería fotos de la especie. Las tardes también han sido productivas pero la llegada del macho coincidía un rato después de la puesta del sol y la escasa luz no ha ayudado mucho con la calidad de las fotografías. Pero aun así he tenido unas semanas en las que he podido disfrutar y aprender un poquito mas de esta fascinante especie.
Estoy muy contento con los resultados obtenidos y atrás quedan para el olvido los madrugones, las horas de espera hasta que decidía aparecer alguno de los ejemplares, la tensión y la gran multitud de garrapatas que me he tenido que quitar, antes de que clavasen sus mandíbulas en mi piel, había tantas que ni siquiera la loción abundante de antiparasitario para perros surtía efecto. Eso si aburrido no he estado, con mil ojos atento para deshacerme de los molestos parásitos.
Al final de varias semanas con ellos he recogido todo esperando que tengan suerte en este momento critico y que todos los polluelos vuelen contribuyendo así a la conservación de la especie.
Os voy a mostrar algunas de las fotografías obtenidas, esperando que sean de vuestro agrado y que las disfrutéis tanto como yo haciéndolas.

Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Macho adulto en vuelo.
 Cámara Nikon D5, objetivo AF-S NIKKOR 600mm f/4E FL ED VR.
 Comunidad de Madrid.

 Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Macho adulto en posadero con los primeros rayos de sol.
Cámara Nikon D5, objetivo Nikkor 200-400 mm f/4 G ED-IF AF-S VR.
Comunidad de Madrid.

Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Macho adulto en posadero.
Cámara Nikon D5, objetivo Nikkor 200-400 mm f/4 G ED-IF AF-S VR.
Comunidad de Madrid. 


   Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Macho adulto en posadero preparado para el despegue.
 Cámara Nikon D5, objetivo AF-S NIKKOR 600mm f/4E FL ED VR + TC 1.4 II.
Comunidad de Madrid. 

Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Macho adulto en posadero arreglando el plumaje.
Cámara Nikon D5, objetivo Nikkor 200-400 mm f/4 G ED-IF AF-S VR.
Comunidad de Madrid.

Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Macho adulto en posadero estirando las alas.
 Cámara Nikon D5, objetivo AF-S NIKKOR 600mm f/4E FL ED VR + TC 1.4 II.
Comunidad de Madrid.

Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Macho adulto en posadero.
Cámara Nikon D5, objetivo AF-S NIKKOR 600mm f/4E FL ED VR + TC 1.4 II.
Comunidad de Madrid. 


 Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Macho adulto en posadero estirando las alas.
Cámara Nikon D5, objetivo AF-S NIKKOR 600mm f/4E FL ED VR + TC 1.4 II.
Comunidad de Madrid. 
Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Macho adulto en posadero ahuecando el plumaje.
Cámara Nikon D5, objetivo AF-S NIKKOR 600mm f/4E FL ED VR + TC 1.4 II.
Comunidad de Madrid. 

Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Macho adulto en vuelo frontal.
 Cámara Nikon D5, objetivo AF-S NIKKOR 600mm f/4E FL ED VR.
Comunidad de Madrid. 

      Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Macho adulto en vuelo frontal.
 Cámara Nikon D5, objetivo AF-S NIKKOR 600mm f/4E FL ED VR.
Comunidad de Madrid. 

Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Macho adulto en vuelo.
 Cámara Nikon D5, objetivo AF-S NIKKOR 600mm f/4E FL ED VR.
Comunidad de Madrid. 

   Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Hembra adulta en posadero.
Cámara Nikon D5, objetivo AF-S NIKKOR 600mm f/4E FL ED VR + TC 1.4 II.
Comunidad de Madrid.

Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Hembra adulta en posadero con presa entregado por el macho.
Cámara Nikon D5, objetivo AF-S NIKKOR 600mm f/4E FL ED VR + TC 1.4 II.
Comunidad de Madrid.

  Aguilucho Cenizo (Circus pygargus)
Hembra adulta en posadero con presa entregada por el macho.
Cámara Nikon D5, objetivo AF-S NIKKOR 600mm f/4E FL ED VR + TC 1.4 II.
Comunidad de Madrid.
Vista del hide en el entorno.



 

lunes, 4 de febrero de 2019

Reptiles de Costa Rica

Con alrededor de 227 especies de reptiles, Costa Rica es uno de los lugares donde se puede disfrutar de una surtida herpetofauna, ya sea para contemplarlos o fotografiarlos. A pesar de estar ampliamente representados, resulta en ocasiones muy complicado el descubrirlos,  su excelente mimetismo, y que la mayoría aprovechan la oscuridad de la noche para campear convierten a este grupo de vertebrados en fantasmas de la selva.
La amplia variedad de ecosistemas unido al clima tropical, hacen de Costa Rica un paraíso para este grupo de animales.
A continuación os voy a mostrar algunos de los ejemplares que pude fotografiar el pasado mes de diciembre (2018), en compañía de un grupo de personas entusiasmadas con la fauna, que ayudó muchísimo para dar con muchos de los ejemplares que a continuación voy a mostrar. Ni que decir tiene que muchas de las especies fotografiadas son altamente venenosas, y que su mordedura puede ser fatal para el ser humano, así que el sentido común y la prudencia son esenciales a la hora de trabajar con algunas de las especies mostradas. 
Siempre me han atraído de especial manera los reptiles, y poder fotografiar a un numero tan elevado de ellos ha sido todo un placer, espero que el mismo que sintáis al contemplar las fotos.



 Oropel o Víbora de Pestañas (Bothriechis schlegelii)
Este vipérido  arborícola presenta una gran variedad de colores, siendo el amarillo de este ejemplar uno de los mas llamativos. Esta víbora mata a sus presas inoculando una fuerte toxina que rápidamente acaba con la vida principalmente de anfibios, pequeños pájaros y pequeños saurios de los que se alimenta.
76 cm.



  Oropel o Víbora de Pestañas (Bothriechis schlegelii)
Apostada en la flor de una heliconia, espera paciente la llegada de una presa.
76 cm.

Oropel o Víbora de Pestañas (Bothriechis schlegelii)
Esta especie posee unas fosetas delante de los ojos capaces de captar el calor de las presas, ayudando así a no herrar en el mordisco.
76 cm.


  Bocaracá o Víbora de Pestañas (Bothriechis schlegelii)
La gran variedad de colores de esta especie la convierten en camaleónica, en costa Rica denominan a como Bocaracá a esta especie exceptuando a la de coloración amarilla.
76 cm. 

Bocaracá (Bothriechis schlegelii)
Esta víbora presenta una fosas sensibles delante de los ojos que son capaces de detectar el calos de las presas de las que se alimenta.
76 cm. 


 Tobora Lora (Bothriechis lateralis)
Perteneciente al mismo genero que la Oropel, esta víbora arborícola presenta una coloración muy diferente entre los individuos jóvenes "marrones" y los adultos de un verde hoja intenso.
A pesar de una potente toxina en su veneno, suele ser bastante tranquila y si no es molestada no intenta morder.
91 cm. 

  Tobora Lora (Bothriechis lateralis)
La lengua bífida capta las particular olfativas en el aire y sus fosetas loreales le ayudan a ubicar con exactitud a sus presas.
91 cm. 
 Bejuquilla Café (Oxybelis aeneus).
Perteneciente a la familia de los colúbridos, serpiente arborícola y opistoglifa, que se alimenta de pequeños saurios. 
1.8 m.


   Bejuquilla Café (Oxybelis aeneus).
En posición intimidatoria, a pesar de su aspecto amenazador no representa ningún riesgo para el ser humano.
1.8 m.

Bejuquilla Café (Oxybelis aeneus).
Su coloración y delgadez la mimetiza perfectamente entre la vegetación en la que vive.
1.8 m.


  Bejuquilla Lisa (Imantodes inornatus)
 Extremadamente delgada, esta serpiente arborícola se alimenta de pequeños animales a los que paraliza con sus colmillos venenosos situados en la parte posterior de su boca.
1.1 m.

 Bejuquilla Lisa (Imantodes inornatus)  
Sus grandes ojos le proporcionan una buena visión
1.1 m.


Caracolera Nebulosa (Sibon nebulatus)
Serpiente arborícola y nocturna. Presenta unos grandes ojos en una cabeza fácilmente distinguible del cuello. Su alimentación esta basada en caracoles y babosas. Esta serpiente no es venenosa.
85 cm.


Serpiente Ojos de Gato Manchada ((Leptodeira septentrionalis)
Serpiente de pequeño tamaño arborícola, se alimenta principalmente de ranas en la noche, a las que inmoviliza con el veneno que posee en los colmillos traseros.
1 m.


Culebra de tierra cabeciblanca (Enuliophis sclateri)
Esta pequeña culebra terrestre vive entre la hojarasca, se alimenta principalmente de huevos de otros reptiles, y es de hábitos nocturnos. Se trata de una culera no venenosa.
55 cm.


Caracolera Coral (Sibon anthracops) 
 Como todas las serpientes arborícolas presenta un cuerpo largo, delgado y comprimido lateralmente. Sus grandes ojos le proporcionan una buena visión nocturna, Se alimenta como las demás serpientes caracoleras de babosas y caracoles.
No venenosa 
56 cm.



Mano de Piedra Real (Atropoides mexicanus)
Perteneciente a la familia de los vipéridos,. Su veneno es mortal para el ser humano si no recibe tratamiento medico. Se trata de una serpiente terrestre de cuerpo corto y robusto, con escamas quilladas. Posee fosetas loreales y vive a gran altura.
76 cm.



Mano de piedra real (Atropoides mexicanus)
Su cuerpo triangular presenta una coloración marrón claro en el fondo, con manchas romboidales marrón oscuro.
 76 cm.



Terciopelo (Bothrops asper)
Posiblemente la serpiente mas temida en Costa Rica. Esta gran víbora terrestre presenta fosetas loreales claramente visibles. Posee un aparato inoculador muy sofisticado y unido a su fuerte temperamento, velocidad y potencia de su veneno, la convierten en una serpiente realmente peligrosa para el ser humano. No duda en atacar si se siente amenazada. 
2.3 m.

Terciopelo (Bothrops asper)
Su coloración es muy variable, pero presenta dibujos romboidales en el dorso. Los individuos jóvenes pueden trepar a los arboles.
2.3 m.

Matabuey Real (Lachesis stenophrys)
Se trata de la serpiente venenosa mas grande de América central. Esta víbora presenta fosetas loreales, escamas fuertemente quilladas y un patrón de coloración que contribuyen a su mimetismo en el suelo del bosque donde vive. A pesar de su gran tamaño es muy difícil de localizar.  Posee un veneno muy potente que la convierte en una serpiente muy peligrosa para el ser humano, aunque es bastante tranquila y rara vez intenta atacar.
3 m.

Matabuey Real (Lachesis stenophrys)
Se alimenta principalmente de mamíferos a los que mata de un rapidísimo mordisco, inoculando el veneno y rastreándolo posteriormente con su lengua a su presa.
3 m.


Matabuey Real (Lachesis stenophrys)
Pasa la mayor parte de su vida enroscada esperando que una presa pase cerca de ella.
3 m. 

Matabuey Real (Lachesis stenophrys)
Vive preferentemente cerca de quebradas y arroyos
3 m. 

Coral de Costa Rica (Micrurus mosquitensis)
Perteneciente a la familia de los elápidos, esta colorida serpiente posee un potente veneno que puede ser fatal para el ser humano. De costumbres nocturnas, se alimenta principalmente de otras serpientes.
Tiene unos pequeños ojos de color negro, situados en la franja del mismo color que recorre su cabeza.
1 m.

Coral de Costa Rica (Micrurus mosquitensis)
detalle del patrón de coloración.



Coral de Costa Rica (Micrurus mosquitensis)
De costumbres terrestres, esta pequeña serpiente intenta escapar si se la sorprende en el día. Muy rara vez intenta morder.
1 m. 

Perro Zompopo (Corytophanes cristatus)
Este bonito lagarto arborícola también conocido como Iguana de Casco, vive en bosques húmedos y secos, además tiene la capacidad de cambiar de color. Puede ser observado posado verticalmente en las ramas de los arboles y confía tanto en su mimetismo que generalmente no intenta huir. Se alimenta de insectos.
13 cm.


Anolis sp
Este es el grupo de pequeños lagartos arborícolas de Costa Rica, tienen la capacidad de cambiar de color y los machos presentan una papada expandible. Muchas de las serpientes costarricenses se alimentan de esta familia de agiles lagartos.

Basilisco Café (Basiliscus vittatus)
Los machos de esta especie posee una gran cresta de la cual carecen las hembras. Esta especie de lagartos están ligados a biotopos acuáticos, y rara vez pueden ser observados lejos del agua.
El ejemplar de la foto es un macho adulto.
18 cm.


Basilisco Café (Basiliscus vittatus)
Las hembras de esta especie carecen de la característica cresta de los machos.
18 cm. 

 Basilisco Esmeralda (Basiliscus plumifrons)
Posiblemente este sea el basilisco mas llamativo de todos los que existen. Al igual que en el resto de las especies, los machos están adornados por una llamativa cresta.
Cuando son asustados se lanzan al agua para correr sobre la superficie de forma bípeda.
El ejemplar de la fotografía es una hembra.
23 cm. 

Garrobo Común (Ctenosaura similis) 
En la costa pacifica podemos encontrar a esta especie de iguana, los ejemplares juveniles son de color verde intenso mientras que los adultos varían del gris al negro.
49 cm.


Iguana Verde (Iguana iguana)
Esta especie es altamente arborícola, cuando se encuentra en peligro se lanza desde las alturas al agua don permanece bajo la superficie hasta que pasa el peligro. Los machos adultos poseen una gran cresta dorsal.
60 cm.


Tortuga Verde (Chelonia mydas)
Si Costa Rica es conocida por algún reptil, sin duda alguna es por las tortugas marinas, sus playas son el lugar adecuado para que algunas especies acudan a sus playas para depositar anualmente sus huevos.
Aprovechan la tarde y noche con la caída de las temperaturas, para abandonar la seguridad del nido y dirigirse hasta el mar.
1 m.



Tortuga Verde (Chelonia mydas)
Muchos son los peligros que encuentran estas pequeñas tortugas a los pocos minutos de nacer, ya que forman parte de la dieta de un amplio numero de animales
1 m. 
 


Caimán de Anteojos (Caiman crocodilus)
Unido siempre a las tranquilas aguas dulces del país, el caimán de anteojos es un habitante común de los humedales.
2,1 m. 

Caimán de Anteojos (Caiman crocodilus)
Los ejemplares bebes son cuidados por la madre hasta el momento en el que son capaces de arréglaselas  por su cuenta, momento en el cual pasan a formar parte de la dieta de ejemplares de mayor tamaño.
 2,1 m.


Caimán de Anteojos (Caiman crocodilus)
Los ejemplares adultos son bastante territoriales y pueden acabar con la viva de los pequeños caimanes que se encuentre.
Prefieren la oscuridad de la noche para alimentarse.
2,1 m. 

Cocodrilo Americano (Crocodylus acutus)
Con casi 5 metros de longitud el cocodrilo americano se convierte en el reptil de mayor tamaño del país. 
Vive en grandes ríos y puede ser encontrado también en agua salada. Aprovecha las primeras horas de la mañana para solearse y calentar su gran cuerpo. 
4,9 m.